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CREAR EL GEOPARQUE GLOBAL LA MALINCHE



Rafael Salas Vázquez


Telemedios MX 

Hoy celebramos el Día Mundial de la Tierra, y es un excelente marco para proponer la creación de un Geoparque Global en el volcán la Malinche. Los Geoparques Globales están avalados por la UNESCO y hay lineamientos muy claros para poder inscribir nuestro patrimonio geológico dentro de su lista mundial. Al hacer eso, podremos acceder a una serie de beneficios que hoy carecemos, pues en México sólo hay 2 Geoparques Globales: la Comarca Minera de Hidalgo y la Mixteca Alta de Oaxaca. Los geoparques mundiales de la UNESCO constituyen el mecanismo de cooperación internacional por medio del cual territorios con patrimonio geológico de importancia global, aplicando un enfoque de abajo hacia arriba en su conservación y uso sostenible, se apoyan mutuamente para promover la concientización y la sensibilización sobre dicho patrimonio, y para adoptar una visión de sostenibilidad en los modelos de desarrollo para el sitio, junto con las comunidades y otros actores locales y nacionales.

La UNESCO señala que podrá incluir en su lista mundial a todo aquel lugar geológico que tenga relevancia internacional, tanto por sus características geológicas como por su contexto social, económico y cultural. Desde luego que el volcán La Malinche cumple con los requisitos pues posee impresionantes formaciones, cuevas, barrancas, peñones, manantiales, dunas, entre mucho más y, además, tiene una relevancia histórica mundial por su gran arraigo, sus centros ceremoniales ancestrales, su indiscutible rol en el imaginario tlaxcalteca y su inconmensurable aporte a la identidad y orgullo. 

Nuestro himno habla del sol que corona el Matlalcuéyetl, pero también se habla de la Malinche en sendos estudios de la NASA. También se estudian sus barrancas desde Texas. Incluso el mundialmente reconocido escritor de novelas de ciencia ficción y terror, H. P. Lovecraft, recreó su cuento “El Verdugo eléctrico” en las cuevas de la Malinche: “Sobre su posible paradero, nada podía especularse, aunque el telegrama final de Jackson sugería las salvajes laderas de la sierra Malinche, esas altas y místicas cumbres con forma de cadáver tendido, de cuyas vecindades los nativos sospechosos de robo afirmaban provenir… Verdaderamente, estaba completamente loco, porque había cruzado el país hasta la cueva en las inhóspitas laderas de la agreste sierra de Malinche, donde no vivían hombres blancos, y había realizado cosas extrañas y portentosas. La cueva, nunca encontrada antes de la tragedia final, estaba llena de antiguos y espantosos ídolos aztecas y altares, estos últimos cubiertos de carbonizados huesos de reciente inmolación y dudosa naturaleza. Los indígenas no decían nada de hecho, juraban no saber nada pero era fácil ver que la cueva era conocida de antiguo por ellos, y que Feldon había compartiendo sus prácticas hasta en sus últimos extremos. Los buscadores habían encontrado el lugar tan sólo por los cánticos y el grito final…”.

El Arqueólogo Ismael Arturo Montero García, realizó un impresionante análisis respecto al uso que se le dio a las cuevas de la Malinche en la época prehispánica, y señala: “El topónimo de La Malinche representado en el Mapa de Cuauhtinchan II, muestra una cueva de portal escalonado en su ladera. La cueva guarda al interior un tlaquimilolli, y una mujer decapitada aparece en la entrada, de su cuello brota agua, por atrás de la cueva un camino procesional. Acompañan la alegoría un maguey con un cuchillo de pedernal en su centro, y en la parte superior derecha aparece también decapitado el dios Xipe Tótec”.

Como podrán ver, tenemos todo para poder inscribir nuestro volcán a la lista de Geoparques Globales de la UNESCO. Además, al empezar con estos procesos pondríamos en el centro de la mesa la urgente intervención para detener al escarabajo descortezador y a los talamontes que están acabando con los bosques de la Malinche. Asimismo, cimentaríamos con fuerza las bases para la emisión del bono de carbono y el bono verde en el mercado de valores. Es decir, esta iniciativa generaría un positivo efecto dominó que cambiaría para siempre la dinámica de las comunidades aledañas y preservaría nuestra gran riqueza cultural y geológica. Hagámoslo ya.