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El impacto económico del carnaval en Tlaxcala no ha sido dimensionado correctamente. No hay una política estatal bien instrumentada que canalice e incentive a esta poderosa manifestación cultural. Tal ha sido el descuido, que el Gobierno del Estado de Tlaxcala sólo ha atinado a hacer algunas proyecciones de la derrama económica del carnaval. Para el año pasado, calcularon que la derrama económica sería de solo 17 millones de pesos1, pero temo que no se ha entendido que el carnaval en realidad forma parte de la llamada “Economía Naranja” y que su verdadera derrama asciende a muchos millones más. Para poder estimar el verdadero impacto económico que tiene el carnaval de Tlaxcala, es fundamental cuantificar a detalle, censar, medir, evaluar.


En 2001, John Howkins publicó su afamado libro “The creative economy” con el que logró poner en el centro de la discusión la perspectiva económica dentro del mundo del arte. Dicho libro inspiró a Felipe Buitrago Restrepo y al que hoy se desempeña como Presidente de Colombia, Iván Duque Márquez, quienes en 2013 acuñaron el concepto de “Economía naranja”; y al igual que John Howkins, le asignaron un valor económico a las ideas y a la creatividad2.


Entonces ¿cómo podemos calcular el verdadero valor económico del carnaval de Tlaxcala? Primero habría que saber con exactitud cuántas camadas hay, cuántos huehues hay, cuánto invierten en su vestuario, cuánto tiempo le dedican, etcétera. Como aún no existe un censo que nos permita conocer estos datos con exactitud, tendremos que echar mano de la imaginación:


Supongamos que hay en Tlaxcala unos 30,000 huehues y que cada uno de ellos invierte en promedio unos $15,000 pesos en su indumentaria; tendríamos como resultado una inversión de $450 millones de pesos. Además, tendríamos que considerar a las doncellas y los músicos que los acompañan, así como los gastos asociados correspondientes a alimentos y bebidas, transporte, escenografía, entre otros. Es decir, el carnaval de Tlaxcala es una fuerza valiosa que inyecta millones de pesos a la economía del estado, de manera directa e indirecta.


Hace algunos años tuve la oportunidad de conocer al Dr. Ernesto Piedras, especialista en medir la economía de las industrias culturales. Él sostiene desde hace décadas, que en las industrias culturales también se debe evaluar su desempeño e impacto económico3. Es decir, no solo basta con analizar los temas cualitativos, sino que los cuantitativos también deben considerarse. El Dr. Ernesto Piedras sugiere concientizar a los creadores artísticos de la importancia que tiene entender que el arte también es susceptible a mediciones, administración, planes de negocios, certificaciones, e-commerce, entre otros.


En 2018, el Banco Interamericano de Desarrollo realizó un estudio denominado “Más allá de la celebración, el carnaval genera riqueza” en el que claramente se señala: “Más allá de las lentejuelas, la música y la tradición invaluable, los carnavales son una expresión del enorme potencial de las industrias creativas; un ecosistema que produce ingresos de más de $124,000 millones de dólares al año en América Latina y el Caribe.4


¿Así o más claro? El carnaval de Tlaxcala, por su profundo arraigo, por sus características y por su infinito potencial debería también ser visto como una industria, igual de competitiva como la automotriz o la textil. Si les parece muy aventurado esto que comento, los invito a que analicen el caso de Brasil y su famoso “Sambadromo”5 sede de su mundialmente reconocido carnaval. En dicho espacio, se concentra la mayor parte de su carnaval y se generan más de $1,446 millones de dólares de ingresos y más de 25 mil empleos temporales.6


¿Acaso no podríamos concretar en Tlaxcala una gran unión de huehues? ¿se puede replantear el carnaval tlaxcalteca? Desde luego debemos respetar las tradiciones y costumbres que se dan en el carnaval, pero en serio, ¿no creen que sería posible algo aún más grande y mejor organizado? 


Tan solo imaginen esto: si hiciéramos una campaña de fondeo colectivo (crowdfunding) donde cada huehue invierta $1000 pesos, estoy seguro de que recaudaríamos millones, mismos que se podrían utilizar para crear proyectos que beneficien a esta gran comunidad de danzantes.


Los invito a que veamos más allá y que entendamos que tenemos todo para que el carnaval de Tlaxcala brille más que nunca. La lluvia de ideas y de propuestas no puede esperar. Este año el COVID golpeó a la industria carnavalesca de Tlaxcala, pero estamos muy a tiempo de irnos preparando para romper paradigmas y hacer del carnaval Tlaxcala 2022 algo inigualable. Solo es cuestión de abrirse a la posibilidad, creer y comenzar a organizarnos.


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